Consideraciones humanas sobre cuestiones inútiles, innecesarias e imperfectas de la profesión atea. Compartir lo efímero, testimoniar lo disoluto, aullar ante el silencio. Aulla! Aulla!

11/23/2007

EL TIMBRE DEL LATIDO

La piel ha permutado. En su lugar una costra nos protege. Una costra uniforme pero inextensa. Una costra que ha obturado la llaga. Una costra coágulo en la que se han decantado los humores de ácido visceral una vez licuados del magma de la cordura. Un proceso en el que lo vital queda seccionado por lo neutral. En dónde la oportunidad se ofrece como paradigma de un deseo sin objeto. El gesto minucioso y circunspecto del asistente unívoco hacia la reverencia. El sarcasmo agazapado bajo la faz de lo animoso. El humor sin gracia de lo grotesco. La exageración limítrofe de un demiurgo que fallece y resucita cada día, ante cada encuentro, en cada despedida. El encuentro con cada “último” momento. Una intuición quizá. La parálisis que produce la falta de asombro.

El monólogo del eco. La posición dominante de la seguridad conforme. Aquiescencia de la orden dictada por la jerarquía. Aceptación de la misión encomendada. Lo dispuesto en cada rutina. El hábito uniforme. El acato a una sentencia. El secuestro sin sujeto. La disposición de cada palabra. El discurso del orden. La relación de lo intransitivo. El silencio rehén.

Todo ello, timbre de otro latido.

11/10/2007

SOBRE LO INCIERTO

Tuvo un gesto de sinceridad. Dijo que no cuando le preguntaron si era sincero.

Lo gestual es lo que nos identifica: el acento, el contorno, el traje, la piel, el tono, el cómo. Aún así nos confiamos al margen de estas señales para buscar una identidad fundamentada en la razón o en la fe. Y aunque razón y fe se busquen mutuamente, desde una aparente antítesis, conforman las dimensiones para el librecambio de la existencia, pues nos evocamos a través de esos modos que toma la conciencia para gestionar y justificar el comportamiento que se nutre de un fin predeterminado.

Aunque pertenecemos a ese substrato emocional de lo inconsciente nuestro actuar real es automático, espontáneo si se prefiere. Pero esos automatismos que nos caracterizan, esos mensajes grabados a los que debemos atender como especie, contienen órdenes contradictorias, estrategias incompatibles, tendencias beligerantes entre sí. No obstante, ateniéndonos a esa impronta, evolucionamos para bloquear su beligerancia, pero aún así no podemos evitar el daño que esa fricción nos causa, e insistimos en una especie de perfeccionamiento mecánico, de ahí que intuyamos cual pueda ser el sentido de lo evolutivo.

En el mundo “real” reproducimos este esquema de funcionamiento, esa estrategia codificada, modificando las condiciones de nuestro ecosistema con el fin de cambiar nuestros modos adaptativos, como si fuéramos los anticuerpos de un antígeno que evoluciona.

11/05/2007

SUPER SARKO

Nunca hasta ahora se había llegado a una ausencia tan absoluta de poder vinculada con el cargo que se representa. Cada vez más el socorro, el auxilio, la compañía a los afligidos, la presencia ante los damnificados por las catástrofes naturales, el rescate de ciudadanos envueltos en la refriega de los intercambios de prisioneros, la recogida de aves migratorias que se han desorientado por los cambios en la morfología rural o la climatología local, etc., ocupan el tiempo de nuestros gobernantes. Ya no basta con la solidaridad con los trabajadores de oficios duros, visitando minas, o paseando por los quirófanos para mostrar por un momento que el gobernante es representante de lo representado, recogiendo en sus brazos el primer parto de cada año.

No, con Sarkozsy, hay un nuevo estilo de ejercer la presidencia de una república. Para qué los funcionarios, si él puede personalmente dedicarse a realizar todas las tareas que antes se delegaban. ¿Es una consecuencia de su divorcio, o quizá un cambio de rol hacia conductas maternales dada la masculinidad que ha tomado la conducta de la mujer tras su liberación?.

No llegamos a intuirlo con Reich o Fromm, pero la liberación sexual es ante todo transgredir lo orgánico y lo genital, ser otro, como dijera Rimbaud. De ahí que para la mujer occidental que puede su reto sea asumir los roles masculinos con más eficacia que el propio sexo que los ostentó durante siglos. De servir pasan a ser servidas. Mientras, el hombre, asume con complacencia la parte asistencial que otrora ejercieran ellas. Y esto nuestro Super Sarko lo ha asumido a la perfección.

Pronto asistiremos a la demanda de paternidad ante la falta de maternidades voluntarias. La adopción será cosa de hombres solitarios. Si no de qué este tráfico de niños desde el Chad a través de una ONG ejemplar. ¿Para atender la maternidad de unas parejas de gays o lesbianas?. NO. Para atender a la soledad de un hombre que se ha liberado y se siente madre. La mujer que se siente padre ya se busca otros asuntillos para saciar su cuajo, y no me refiero al chateo de las 8 de la tarde después de la jornada laboral.

Pero ahí está Sarko, para rescatar y recoger a las damas azafatas secuestradas por el Sultán del Chad y devolverlas a su reino, entregándolas como un regalo de fin de semana a nuestro Presidente, que fue a recogerlas en un acto de identificación y reconocimiento de esta labor. ¡Quién pudiera tener un fin de semana así, tan solidario!. Otros aún continúan obcecados en la caza de algún oso o de un gamo moribundos antes de pasear por alguna colonia.

Quizá en el próximo robo con retención de rehenes veremos a Sarko mediando para que los liberen, o en un parto imprevisto recoger a la criatura y atar el cordón umbilical con sus propias manos, o quizá en la búsqueda y rescate de montañeros perdidos desde una cordada inverosímil, o de náufragos de un cayuco que pretende arribar a Córcega. Sarko está creando un nuevo estilo que se contrapone al de Putin, que no pasa de chulo putas y macarra, adicto a la testosterona más rancia y dispuesto a masacrar para ostentar su poder y su infamia. Esa es, admitámoslo, una diferencia sustanciosa.

Sarko es el antihéroe de nuestra visión de un futuro más humano, de un presidente dispuesto a limpiar las letrinas, no a morir en ellas como Mussolini o Heliogábalo. Sarko pasará una jornada completa haciendo tareas domésticas en casa de los Foundland y será recibido como mayordomo de honor por los Rodchild, seguramente le veamos pasear perros por Manhatan en una tarde de sábado lluvioso, y calado hasta los huesos nos enseñe que no se le han olvidado los retiraescrementos de rigor. Pero también participará en una timba para intentar conciliar las enemistades de las tribus riffeñas en la Kabila argelina, o en Samoa retirando escombros nucleares de un vertido incontrolado regentado por ecologistas.

Super Sarko ya se perfila como protagonista de una serie dominical de aventuras de telerealidad en la que todos siguen siendo lerdos, pero buenos y bondadosos.

El único problema para Sarko en todo este nuevo proceso será el Vaticano, que no verá con buenos ojos que la caridad, la clemencia y la bondad se vean usurpadas de sus garras por este aprendiz de brujo de los desamparados. Porque Sarko parece otro tipo de pelele, más humanitario y comprensivo con las causas perdidas, quizá porque él se reconoce perdido por la misma causa que un gran número de seres humanos: el reconocimiento del absurdo de su existencia. Y así, ejerce una especie de militancia activa contra ese "para nada" del nihilismo humanitario que sin embargo personifica.

Si con Bush asistimos a un remake con lo de la guerra de Irak, este extraño personaje nos va a deleitar al menos con excelentes y originales planosecuencia.