Después del referéndum del pasado Domingo en Grecia, los pasos dados por el gobierno de este país para intentar reiniciar la negociación con la UE en torno a su deuda han sido:
- La salida del gobierno de su díscolo ministro de economía Varoufakis.
- El acuerdo mayoritario con casi todos los partidos políticos del parlamento (excepto los comunistas y los fascistas de Amanecer Dorado) para consensuar la propuesta de medidas que Tsipras deberá presentar hoy al Europrupo.
Por parte de la Unión las iniciativas se concretan en:
- Declaraciones estentóreas como la de Martin Shultz (presidente del parlamento) cuando al terminar el recuento de votos declaró que "Muy pronto habrá que hablar de ayuda humanitaria para Grecia".
- La actitud de Banco Central Europeo, que mantiene una línea de crédito a los Bancos griegos pero exigiendo más garantías (la presentación de activos vinculados al gobierno) por los que dará dinero por debajo de su valor - el colmo de la usura-, mientras mantiene el ahogo a los ciudadanos helenos a través de "el corralito".
- La ambigüedad de la actitud tras la reunión entre Merkel y Hollande, dejando recaer en el gobierno heleno y su nueva propuesta todo el peso de la posible negociación.
- La taxativa actitud del ministro de finanzas alemán y la propia Merkel en lo relativo a que pueda efectuarse alguna quita sobre parte de la deuda griega.
En este escenario lo previsible es que ahora Grecia presente una propuesta muy parecida a la rechazada por los griegos en el referéndum, condicionando una quita futura a medio plazo en función de los resultados positivos en términos de crecimiento por los ajustes realizados. Con ello, el NO expresado en las urnas se convertirá en un SÍ a las reformas, a los nuevos recortes, a mantenerse en el Euro.
Lo factible es que sea cual sea la propuesta, Alemania la bloquee y, a pesar de la incidencia que pueda tener esa medida en principio sobre los propios bancos alemanes, obligue a Grecia a salir del Euro con eufemismos como el de la transitoriedad de tal medida "hasta que equilibre su economía", con "solidaridad" a través de ese "fondo de ayuda humanitaria" y bajo su tutela para que no haya injerencia foránea de "Rusia".
Lo imprevisible es que ante la actitud complaciente de Grecia y la intransigente de Alemania se produzca una fractura en el seno del Eurogrupo, entre aquellos gobiernos que mantengan una actitud moderada hacia la unidad y aquellos otros que vean en la ruptura la mejor opción para sus propios intereses. Con ello, la mecha de la fractura política y económica quedará encendida y la realidad desvelada se impondrá sobre los sueños: la Unión se cuestionará y esas dos Europa se mirarán de frente en torno al "déficit" y nada volverá a ser igual.
Alemania y sus socios (Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Austria) necesitan acabar con el Euro y para ello quieren valerse de Grecia. Para ello necesitan otras comparsas... ¿hasta dónde bailarán el mismo baile los polichinelas de esta farsa?.

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