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11/29/2013

REFORMISMO O RUPTURA V. De la "izquierda orgánica"

De la denominada a groso modo “izquierda” sólo quedaron unos rescoldos tras la ofrenda en pira al sueño neoliberal realizada después de Mayo del 68’. Aún hoy, en ella, se refugian en el ostracismo unos cuantos bucólicos de un sueño que sólo fue pesadilla cuando se materializó o quizá también algunos militantes de base, héroes de un laicismo vibrante pero que a lo sumo sólo cumple con tareas secundarias de secularización en el propio orden burgués. Es factible que aún hoy algunos jóvenes redescubran en la “literatura ideológica”, y más en este ambiente de “crisis económica”, un yacimiento en donde soñar con anhelos universales de justicia y libertad, anhelos que colmen su espíritu crítico y modelen su energía al margen del fulgor de la moda y del consumo preferente. Pero no conviene despistarse sin asumir que esa izquierda ideológica, tan crítica y militante como no practicante, sostiene a una superestructura orgánica de pragmáticos gestores que sirven y conforman uno de los basamentos políticos del sistema “democrático”, de profesionales que engrosan los cargos opulentos de la gobernanza y de la administración integrados en la tan acertadamente denominada “clase política”. 

En su conjunto la “izquierda” ya no actúa desde “fuera de” sino que lo hace desde “dentro de”, como uno de los polos necesarios para mantener la tensión de la corriente continua que alumbre el sumidero de la historia, de tal modo que, en perspectiva, tanto esta “izquierda orgánica” como “la derecha”, en su alternancia de poder suplen, en los sistemas democráticos, a las repúblicas o las dictaduras en los “imperios civilizados”. 

La visión del mundo propuesta desde la “izquierda” no ha podido contrarrestar el perfeccionamiento de un sistema de competencia para la explotación del hombre por el hombre, es más hay que reconocer que en alguna medida ha contribuido a ello al compartir en la práctica el “argumento empírico” de ser uno de los medios que contempla la especie para perpetuarse. 

La “izquierda” en su discurso se presenta como la alternativa -humanizada- de aquellos que no son más espabilados, ni más fuertes, ni más canallas, pero que aspiran a ocupar los puestos de gobierno por vía democrática en contraposición al otro tipo de linaje, el de la “derecha”, al que al parecer, en su barbarie, le corresponderían los mismos por la gracia divina o por simple transmisión genética. De ahí que la “izquierda orgánica” sea la opción que dispute el juego democrático con estrategias en las que prima la seducción racional compartida sobre la fuerza y la imposición por el delirio y la brutalidad, ejercida por sus antagonistas y a su vez complementarios adversarios de la “derecha”. 

Quizá en la “izquierda” se encuentre el potencial para sobrevivir en tiempos de penuria intelectual a la desfachatez de un mundo que dejó de ser gobernado por ilustrados para serlo por paletos, pero el charlatán al uso de la “izquierda orgánica” pervierte el mandato representativo cuando apela a una moral en la que la solidaridad, la igualdad, la esperanza y “el progreso” para los más débiles (el rebaño deprimido) sea lo que les aúpe hacia la administración del poder frente a los que se consideran fuertes por naturaleza o simple linaje, la “derecha” (la cabaña histérica). Así es como la “izquierda orgánica” se ratifica y se nutre por el incumplimiento sistemático de sus sueños frente a la amenaza ocurrente de la imposición de otras pesadillas. Al representarse, esa “izquierda orgánica” dramatiza frente a lo que otros comedian, por atender escrupulosamente al estado inducido de ánimo de un paciente social con trastorno bipolar. Porque la “izquierda orgánica” cuando gobierna sólo lo hace en la medida en la que traiciona toda la voluntad y energía que aporta su base social, dilapidando su capital humano por capital financiero. Por eso no es ninguna alternativa real y no representa “la diferencia”. Es simplemente uno de los polos de este modelo de organización económica que, en el escenario de la representación política, gestiona las estadísticas de los “sistemas democráticos” de dominio. 

Nuestra visión, o quizá mejor decir ilusión, fue que la “izquierda” aspirara al poder para transformar el mundo y eso es lo que aún venden sus “chamarileros orgánicos” para obtener apoyo social traducido en votos para conseguir o mantener las cuotas de poder que ya comparten y detentan. Pero ya hemos comprobado que lo de cambiar el mundo es un eslogan publicitario y que las llamadas “políticas sociales”, sobre las que se fundamenta su merchandaising, son la letra para mejorar la venta de un programa político -el orden sistematizado de compromisos por incumplir- supeditado siempre a las bondades y oportunidades de los mercaderes y especuladores financieros. De este modo, a la ciudadanía ya no se la representa como “clase social”, es simple número, electorado, masa amorfa a modelar, segmentada en grupos o colectivos en función de sus deseos, gustos, aficiones, creencias o capacidad de consumo, etc., todos ellos maleables y manipulables, reducidos en última instancia a conformar “el target” o público objetivo de los mensajes publicitarios para el mercadeo político, legitimando en última instancia con su voto este despotismo estulto. 

Porque hoy, no nos equivoquemos, el fin de cualquier organización política es atesorar cuotas para la gestión de un poder cuya titularidad detentan corporaciones económicas transnacionales, evidenciando que cada vez es mayor la distancia entre los que detentan el poder real con quienes lo administran y estos, a su vez, con quienes lo soportan y padecen. Porque a la globalización económica, al metapoder de lo intangible, no se ha podido responder de igual manera desde todos los estamentos: los estados no han reaccionado con contundencia a la presión de los mercados y, a su vez, los ciudadanos tampoco han mostrado fehacientemente su determinación en contra de las condiciones de restricción y sumisión impuestas por ambos. En este escenario los llamados movimientos sociales permanecen incapaces de dar también respuestas eficaces a esta situación o al menos no se vislumbra ni trasciende de los análisis sobre lo que acontece desde sus distintos foros. La alternativa se debate entre inscribirse en el propio sistema, participando en él orgánicamente, para corregirlo desde dentro o en emboscarse hacia formas de organización paralelas, alternativas, que desactiven con la acción directa las exigencias de los mercados y las imposiciones de los gobiernos. 

En cualquier caso parece obvio que hoy la posición que deba tomar cualquier iniciativa de contestación y transformación social, incluida la de “la izquierda” pasa ineludiblemente por evitar cualquier vinculación con la denominada “izquierda orgánica”. En este sentido, dichas iniciativas, deberían conformarse de modo paradójico, sin una organización formal -orgánica- que las represente, porque es en esta aparente debilidad, por no tener cuerpo, en donde puede radicar su gran fortaleza frente al sistema. No participar de él para mejor incidir en suplantarlo, siendo su único fin sus propios medios en acción: cooperar/colaborar, para transformar. Se trata de evitar la delegación, que en sí es una práctica política de representación perversa. Se trata de ejercer la “acción directa” pero sin el recurso a la violencia que demandara en su momento la lucha de clases. Se trata de reflejar aquello que se proyecta, pero sin mediaciones y sin las distorsiones que se introducen por intereses personales o de grupos sectarios y/o corporativos. Se trata de visualizar sin ser visto, porque todo lo que sea gastar energía en reflotar/refundar organizaciones de “izquierda orgánicas” es sinónimo de inyectar energía en el propio sistema para mejorar su eficiencia. 

La opción, si es que puede vislumbrarse, no está dentro. Se trata de crear los mecanismos y los escenarios alternativos en las relaciones económicas, en lo comunitario, una lógica que no pueda ser identificada para no ser diluida, desde alguien que golpea pero que es también intangible. La lucha contra el poder, contra el único poder que hay, despótico y miserable, debe buscar cercenarlo, reducirlo, evitar que ejerza su soberanía, hoy ya global, porque su detentación se ha globalizado aunque su gestión se ejerza aún desde los localismos político-administrativos. El capitalismo financiero de las grandes corporaciones multinacionales ha tomado el mando y se está manifestando paradójicamente en economías diseñadas y planificadas, de las que el modelo soviético habría sido un anticipo, pero sus agentes ya no son los estados, sino el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. 

No se trata por tanto de acceder al poder, de tomarlo, sino de disolverlo, de evitar que ejerza su dominio, aunque se disfrace en la tramoya como “izquierda orgánica”. En este sentido, “la izquierda social” puede tener otra oportunidad pero sacrificando primeramente los “parásitos orgánicos” que históricamente la niegan y traicionan.

10/31/2013

DEL INCONFORMISMO INFRUCTUOSO


Es inútil atacar directamente a la política mostrando cuantas de sus prácticas tropiezan con la moralidad y la razón. Este tipo de discurso convence a todos pero sin cambiar a nadie. Mejor seguir un camino indirecto que muestre su escaso rendimiento en utilidad real”.(Montesquieu)

Llevaba días musitando sobre la posibilidad de incidir acerca del imponderable moral y ético de las personas que realizan tareas políticas. Cómo se transforman una vez que acceden al poder, prescindiendo de todo aquello que proclamaron defender para alcanzarlo, despreciando a todos los que mediante un voto de confianza depositaron en ellos, gota a gota, el agua que calmara su sed. Por dónde poder disculpar a las ideas, al considerar que el error no lo es de concepto sino de ejercicio, y de cómo o del porqué si éstas o aquéllas otras, por utópicas, se mostraran como simples coartadas de una quimera para saciar los oficios de la codicia y la vanidad humanas. Pretendía mostrar como las ideologías son grandes pantallas que proyectan hacia el vacío únicamente las imágenes que los espectadores, el público, los electores, esperan y desean ver. O como éstas, cuando se concretan en sectarismo bipolar de “derecha” o de “izquierda”, ante todo, nublan el horizonte. Si, estaba convencido de que esta podría ser una vía útil para desentramar, y con ello inhibir, los efectos nocivos que sobre la salud de las personas comunes ejercen las prácticas políticas habituales, a través de tantas decisiones que se toman en contra de la voluntad de la mayoría, que otrora fueron avaladas por una confianza sucesiva y drásticamente traicionada. Si, estaba tentado de intentar resumir en pocas palabras la profunda decepción en ese “nosotros” como un colectivo singular, incapaz de modificar el modo de operar en un espacio geográfico para proteger la vida que en él habita. De como en estos últimos treinta y siete años los sucesivos gobiernos, de izquierda y de derecha, sólo han mediado para despacharse a su antojo los frutos de una tierra y de sus gentes esquilmadas hasta la miseria. O cómo ese placebo llamado democracia perdió su hechizo tras la primera galerna en un tórrido verano azul. Por dónde incidir en argumentos que busquen las causas de tanto desatino, a pesar de que en cualquier conversación sobre ellas se hable, por lo común, para no comprenderlos. Como redimir esta profunda acedia tras corroborar el fracaso de las expectativas de aquella generación que se hizo cargo de lo que parecía el naufragio de la dictadura y que, en realidad, lo que consiguió fue reflotar muchas de sus prácticas pero bajo un pabellón de conveniencia. Si, la razón se aviene a modos que el corazón no entiende ...

Quizá con ello pretendía incidir en esa incapacidad humana para responder a sus desafíos cuando éstos son colectivos, al parecer por ese condicionante genético regresivo que nos impide colaborar y se afana por competir, como si con ello se pudiera saciar y con ello inhibir ese profundo y bien nutrido miedo irracional al simple vagar, al simple vivir... Si, convencido por el tesón para evitar la indolencia, sólo pensaba en comprender cómo cambiar tal decepción a fin de siquiera intuir y poder compartir otro amanecer.

Pero todo ocurrió hasta que por azar me encontré con la antedicha cita de Montequieu, que desveló la impericia por infructuosa de aquél vano intento, mostrándome que la única utilidad para esas cuitas del pensamiento fuera si acaso exigir, respecto al mercado político y a cada uno de sus comisionistas, exclusivamente las frías cuentas. El de qué se jactan en el haber y a quién reparten en el deber, sin otros considerandos que el puro y duro rendimiento que contrae también para ellos el modelo económico que los sustenta y del que, como a cualquier otra industria o negocio, se le deben exigir dividendos. Aunque todo esto lo tendré que dejar para otro encuentro, en dónde éstos muestren si fuera posible o no reconfortar al sentimiento cuando éste, ya perdido de su centro, sólo insista en cambiar radicalmente las propias reglas del juego.

6/28/2013

LA CORRUPTOCRACIA ESPAÑOLA


A la vista de lo que acontece, los partidos políticos en España no se mueven por corrientes ideológicas internas a las que se asocian personas. Si las ideologías dejaron incluso de ser un reclamo electoral de cara a buscar adhesiones en la sociedad, ¿cómo lo van a ser de cara a buscar afinidades en el propio partido?. Los partidos funcionan con estructuras mafiosas en el marco de clanes o familias, conservando los modos autoritarios del franquismo pero disfrazados de jubilosa “democracia interna”, que no es más que un mecanismo, una liturgia, para ejercer el control por el aparato que ostente el poder sobre la organización en cada momento.

 Los ejemplos son claros, en la derecha se cobijan en una caverna donde compiten familias por linaje con determinados personajes advenedizos que buscan resuello echando mano de discursos que invocan a instintos básicos sobre determinados colectivos como las víctimas del terrorismo o apoyos menesterosos de instituciones como La Iglesia. Los Ministros de Justicia y de Educación son un claro ejemplo del político advenedizo que busca disponer de legiones y de influencia no sólo para mantener sus respectivas carteras sino para consolidar posicionarse y promocionar en el aparato de dirección. En la izquierda ocurre otro tanto de lo mismo, las purgas en las agrupaciones provinciales para asegurar la elección del candidato propuesto por la dirección, la traición como metodología de poder, como la protagonizada por el Presidente de Andalucía, Griñán, puesto por el aparato de Manuel Chaves cuando decidió emigrar hacia Madrid y que, tras el descalabro electoral de Zapatero, se postuló en los medios de intoxicación de la opinión pública alineado con la aspirante Chacón frente al oficialismo de Rubalcaba, para luego, entre bambalinas, pactar con él para hacerle Secretario General del partido y conseguir a cambio la presidencia del mismo, echando de ese cargo a su mentor Chaves de ese puesto. Todo un alarde del mejor estilo trapero, que ahora tiene continuidad con su anunciada renuncia a candidato para las próximas elecciones de Andalucía, en fondo y forma, para cumplir con esa tradición sucesoria de los partidos políticos en España que tanto tiene de democrática como la propia sucesión monárquica.

 No hay en ninguno de los partidos corrientes liberales o conservadoras, centristas o izquierdistas en base a modelos de entender qué puede ser lo mejor para la sociedad, ni siquiera lo mejor para el propio partido. Las diferencias son de otra índole: sectarias, de clanes, de familias, etc.

 Todo ello lo corroboran además sus aparatos y métodos de financiación, que hoy van saliendo a la luz, y que todos vamos conociendo pormenorizadamente, propios de una mafia sin escrúpulos que se enriquece a consta de los contribuyentes.

 Por eso no son creíbles todas estas maniobras que se orquestan para continuar con esta farsa. Este sistema colapsa por la codicia de sus propios gestores. Qué más da para qué Griñán anuncie que se retira si ello forma parte de la vendetta interna del propio partido socialista que agoniza entre la corrupción y la gerontocracia que se niega a salir del escenario. Con qué cara se van a presentar y quines del Partido Popular en las próximas elecciones cuando Bárcenas o sus leguleyos comiencen a esparcir las pruebas de la trama de la financiación y los sobresueldos entre casi toda su cúpula. ¿Va a ser capaz la justicia de encausar a las organizaciones políticas que han ejercido modos fraudulentos de financiación?. ¿Va a poder encausar la justicia a tanto aforado político incurso en concesiones fraudulentas a Empresas y Entidades Sociales de casi todos los parlamentos autonómicos?. ¿Se va a encausar a empresarios que han participado del engaño generalizado, la estafa, la maquinación para alterar el precio de las cosas?. ¿Resistirá la corona la asfixia por inmersión entre tanta hez?. 

 Deberíamos ser objetivos y llamar a las cosas por su nombre. Aquí se ha impuesto un modelo político diferente: la Corruptocracia; que es la verdadera seña de identidad de la marca España, que nadie lo dude.

6/14/2013

FRENTE A LA CORRUPCIÓN, COALICIÓN

Si la corrupción es ese sustrato sobre el que se asientan los regímenes políticos, el grado de corrupción quizá sea el signo que mejor los asemeje.

En este sentido, la exigencia democrática obligó no sólo a disponer de “libertades” negadas por la dictadura sino, que también, abrió las puertas para generalizar esta práctica, reducida otrora en aquél régimen cuartelero a las élites de la oligarquía franquista. La configuración del nuevo Estado, el reparto de poder y la descentralización política y administrativa a través de las autonomías, tuvo que ser compensada con el monopolio político ejercido por dos grandes partidos, que en el ámbito nacional garantizasen, mediante un sistema electoral que prima a las mayorías, la estabilidad y continuidad del propio sistema institucional.

Durante los años de expansión económica y de apertura política las prácticas corruptas y mafiosas han ido calando en todos los estamentos políticos, administrativos y de la propia sociedad. No olvidar que de cara a la opinión pública fue la corrupción la que propició la derrota del gobierno socialista de González en los 90´. Pero la veda ya estaba abierta y lo mismo que la policía se nutre de delincuentes sin futuro la política se ha nutrido de cuatreros sin montura. En el otro lado, en la sociedad civil, el mundo financiero ha sido el pulmón que ha facilitado el negocio a través de ese instrumento sagrado llamado crédito y desde entonces, tanto un sector importante del ámbito empresarial como otros de la propia sociedad aceptaron y asumieron las prácticas corruptas, incluida la de la especulación en su hacer cotidiano.

Asi, una vez estallada nuestra singular crisis financiera por la ingente deuda privada asumida, el sistema funcionó garantizando la estabilidad política necesaria que contrapesara la inestabilidad económica acaecida. Ha de reconocerse que todo el engranaje produjo lo esperado: una mayoría absoluta de la derecha que garantizase que los cambios estructurales que se exigen desde los prestamistas, fundamentalmente el sistema financiero alemán. Pero esta estabilidad política se ha visto salpicada por el hedor de las turbias aguas pútridas que lo bañan, que lo alimentan. El pueblo, enajenado, cumplió con el papel preestablecido votanto mayoritariamente a un partido en un delrio o fantasía de diseño electoral. Pero entre los políticos y sus partidos ha ido apareciendo, en estos dos últimos años, toda esa corrupción que fue acumulándose durante tantos otros. Por ello, no sólo tenemos una crisis financiera y por ende económica, sino que también tenemos una crisis de corrupción política que afecta a todos los partidos y en todas las Comunidades y que contrarresta la aparente estabilidad de esa mayoría absoluta parlamentaria.

De este modo desde Europa y desde los organismos Internacionales de Expoliación valoran sin duda la estabilidad política del Gobierno de Rajoy para implementar sus mandatos y recomendaciones, pero también valoran la corrupción política de todo el Sistema en su conjunto de cara a arriesgar nuevas inversiones que lo levanten. Parece que en este yacimiento se están llevando el capital, dejan a los trabajadores en paro y no tienen mucho interés en volver a reflotarlo.

En estas condiciones lo que se le ocurre al partido mayoritario de la oposición, al PSOE, no es marcar una distancia política que le posicione favorablemente ante la previsible situación de colapso venidera, sino que en un último esfuerzo, conforme al contrato establecido en la transición, ha propuesto un pacto de Estado. Pacto que certifica el consenso o la unidad política y apoyo mayoritario de un parlamento al  gobierno, pero también un blindaje de facto frente a la corrupción, en una estrategia de autoprotección compartida, que incluye también a la Corona, frente a la previsible situación de inestabilidad política tras las próximas elecciones generales, en las que ninguno de dichos partidos obtendrá mayoría, por lo que un gobierno de concentración nacional se ofrecerá como único garante de seguridad frente a la inestabilidad periférica de muchas de las Comunidades Autónomas y de un clima social de creciente desapego, confusión y desorden.

Si, el Estado se blinda con este pacto y “la izquierda” representada por el PSOE, en vez de propiciar la catarsis social necesaria, exigida por la mayoría de la ciudadanía, hacia una refundación democrática, hacia un nuevo marco constituyente que incluya una reorganización territorial y unas nuevas relaciones con Europa, cumple con su papel de centinela y garante de un sistema político y económico obsoleto y corrupto. De ahí que frente a la corrupción la única opción compartida para nuestros grandes partidos sea la coalición.


3/15/2013

REFORMISMO O RUPTURA IV

¿Qué oportunidad tiene la ciudadanía de cambiar el guión de esta película?. ¿Mantener el crédito electoral hacia esta “clase política” corrupta o plantearse continuar su movilización y conformar otra alternativa que cuestione el modelo político y social existente e inicie democráticamente un nuevo período constituyente?.

Ya se comentó en la anterior entrega el esperpéntico papel que están ofreciendo los “Sindicatos de Clase” en la crisis social que padecemos, comportándose de facto como elementos de control social, de desmovilización con sus sendas convocatorias de Huelga General, absolutamente ineficaces, que han servido para cumplir con su expediente de cara a la galería, con el papel de comparsas del poder del cual se sustentan y del que se nutren. 

Ni una sóla estrategia reivindicativa cercana o vinculada con las personas que son desahuciadas por los bancos, ningún apoyo a las personas excluidas que ya no reciben ninguna prestación social, ningún gesto público de solidaridad hacia la clase que dicen representar. Están fuera de la realidad preocupados por las próximas elecciones en sus respectivas organizaciones, en las que pretende perpetuarse la gerontocracia casposa que las gobierna. No hay ningún signo de contestación interna, de cuestionamiento de su papel social y del lugar que se debe ocupar en las actuales circunstancias porque con ellos no va esta historia.

Por otro lado IU, a tenor de lo que practica allí donde gobierna en coalición con el PSOE (Andalucía) no muestra ninguna diferencia notoria que la identifique como fuerza beligerante al menos con las políticas neoliberales que tanto PP-PSOE realizan a la hora de gobernar. Su estrategia de esperar a que se deteriore aún más la situación para recoger los millones de votos de los ciudadanos desencantados, indignados, hastiados es cuanto menos errónea. No son suficientes las querellas judiciales impuestas por los papeles de Bárcenas, ni sus adhesiones a título personal de algunos de sus diputados en las concentraciones en las cercanías del Congreso de los Diputados. No son visibles otros gestos más radicales, que no contemporicen, que exigen la apertura de su organización a la ciudadanía como alguno de sus representantes como Alberto Garzón ha expresado reiteradamente. IU sólo espera adhesiones de futuros votantes, no para conseguir una mayoría social real que cambie radicalmente la situación social del país, aspira simplemente, a tenor de lo que se muestra, a conseguir más diputados y convertirse en el primer partido de la oposición.

Llegados a este punto la cuestión que se nos plantea como ciudadanos, a título individual y colectivo, es construir una alternativa de gobernanza a través de una organización política autónoma (plataformas ciudadanas) de los partidos políticos hoy existentes, constituidas en todos los municipios posibles y que pudieran concurrir a las próximas elecciones municipales y generales o conformar y robustecer una organización social que sea capaz no sólo de ser un contrapoder operativo y eficaz frente al bipartidismo político sino, también, que ofrezca en su práctica de acción cotidiana una alternativa de gestión al propio sistema capitalista.

Hasta hoy ambas posibilidades han mostrado viabilidad en cuanto a las experiencias que las avalen. La opción de "participación política" tiene ejemplos significativos en varios municipios (Torrelodones, etc...) y la alternativa de "gestión cotidiana" tiene ya suficientes muestras de estar desarrollándose con todo tipo de proyectos de apoyo mutuo. ¿Son incompatibles ambas iniciativas?.

3/05/2013

REFORMISMO O RUPTURA III



El “régimen de libertades” en el que hoy se malvive en España es rehén de los poderes fácticos financieros europeos, principalmente de la banca alemana que, tras la máscara de los llamados “mercados”, ha acosado a través del Gobierno de Merkel, el Banco Central Europeo y el FMI a la economía española, mostrando que efectivamente en el seno de la Unión Europea se ganó en estabilidad frente a la inflacción (como si ese fuera el único problema para el conjunto de socios) pero se ha perdido la soberanía para establecer políticas propias y singulares en lo relativo a lo económico, monetario, fiscal, de inversión, de gasto público, etc.

En cualquier caso la situación de la cuenca mediterránea es incendiaria. Se dan todos los elementos para que se produzcan a muy corto plazo estallidos sociales que conllevarán violencia y por ende represión. Estallidos cuya responsabilidad última corresponde a los Gobiernos y partidos políticos que han permitido en cada uno de estos países las imposiciones ejercidas desde Bruselas. 

El modelo político europeo está obsoleto, ¿dónde están ahora las políticas de convergencia?. ¿Qué queda de la construcción europea al margen de un simple mercado de libre comercio con moneda única?. ¿Acaso no estamos asistiendo a la voladura controlada de este mercado?. Todas las previsiones, en la coyuntura actual, con la contención del gasto público en la economía USA, nos llevan hacia la fractura de la Unión y a la desaparición del Euro. Ahora podemos entrever que este es el verdadero y último objetivo que persiguen los poderes económicos de los Estados ricos, tomar posiciones ventajosas a través de esquilmar a los Estados débiles antes de forzar el crash Euro. La recuperación de la deuda privada, una vez convertida en deuda pública, ha garantizado a la Banca centro europea recuperar en contante el crédito-alegre que facilitó desde finales de los 90, recapitalizando ese sector y por ende a los Estados desde los que opera.

Aclarado esto, en el ruedo ibérico y como ya expusimos en las dos anteriores entregas, parece inviable la reforma del sistema político, tanto en relación a las respuestas posibles hacia las imposiciones de la troika, como en clave interna ante el escenario político del propio sistema de partidos e instituciones que lo representan. España es un Estado en descomposición por la corrupción generalizada que afecta a todos los poderes e instituciones, una corrupción que es un modelo cultural del que han participado diferentes estamentos públicos, privados y también particulares, pero del que se han beneficiado sólo unos pocos dejando en bancarrota a su sistema económico y productivo.

En estos términos sólo es posible iniciar las acciones hacia otro modelo de organización que tiene que ser y hacerse viable sin el concurso de las fuerzas políticas que ostentan el poder por lo ya explicado. Ni siquiera Izquierda Unida está mostrando, está practicando, la apertura necesaria para integrarse en algo más amplio que flota en el ambiente y que aún no ha precipitado. No, su estrategia es que los descontentos, los deshauciados, los parados, los indignados les presten su apoyo en las urnas, mediante otro cheque en blanco, como siempre se hace ante unas elecciones amañadas porque son una farsa al garantizar el incumplimiento sistemático de todo lo propuesto en los programas electorales. Y dónde gobierna hoy, en Andalucía, ¿qué está haciendo Izquierda Unida?. ¿Está proponiendo cambiar el sistema electoral en la Comunidad?. ¿Está introduciendo la participación efectiva y real de la ciudadanía mediante referendum?. ¿Está forzando a los miembros y cargos de su propio gobierno a dejar de percibir financiación del Estado para trasvasarla al fomento de la economía productiva?. ¿Ha renunciado a los privilegios de los políticos en sueldos, pensiones, financiación de campañas, etc...?. ¿En qué está modificando el modelo de relaciones laborales y el modelo clientelar que estableció el PSOE para mantener el poder?. ¿Tiene alguna política fiscal propia que grave las grandes rentas y fortunas de la Comunidad?. Andalucía, en términos de población y extensión es un país a efectos de gestión, sin necesidad de recurrir a la coletilla idenditaria que fundamenta su identidad estigmatizando al otro. ¿Qué están haciendo IU en pro de la propia singularidad, que no es otra que la propia exigencia que marca la propia necesidad?. IU está en la poltrona junto a los “sindicatos de clase”, gobernados por una gerontocracia inmovilista subvencionada, y eso debe necesariamente cambiar.

Si toda la exclusión, la indignación, la condena a un paro por encima del 35% de media en la Comunidad (40% en Cádiz y 62% entre los jóvenes) es esperar a que se deteriore más la situación económica y el estado de corrupción generalizado en su conjunto, significándose si acaso en una controversia a través de los medios de comunicación con el papel que ejerce el PP desde el gobierno de la nación, al objeto de amasar futuros réditos electorales están totalmente confundidos y son parte del problema y no de la solución. Hoy ya tendrían que estar realizando los cambios en profundidad que exige la situación económica y social y que reclama la ciudadanía. Hoy ya tendrían que estar planteando otro modelo de elección, otra forma de gobernar, otros compromisos con la ciudadanía. Hoy tendrían que estar organizando la resistencia al hambre y la multiplicación de la solidaridad, la habilitación de viviendas y la protección jurídica ante la indefensión de gran parte de la población, el cumplimiento de los compromisos de gobierno ya contraidos anteriormente en las relaciones laborales y su extensión a otros colectivos. Ya, no desmantelan drásticamente, como otros, la sanidad y la educación, pero bien que han aplicado recortes en estos sectores. Eso no es suficiente. No se trata de resistir en la confrontación con otros por la privación que se padece, no, se trata de proponer e impulsar iniciativas, de ejercer el poder en otra dirección, de comprometerse, no en la palabra y la demagogia política, sino en los hechos.

2/25/2013

¿REFORMISMO O RUPTURA? I I

(La inviabilidad de la opción rupturista)



Se examinaba a groso modo en la entrada anterior cómo la estructura orgánica del poder político del “régimen de libertades” podría acometer una opción reformista para recuperar la crisis de legitimidad en la que se haya sumido el mismo, opción que por su magnitud, por su propio calado, se nos antojaba rupturista, por el simple hecho de comprobar la incapacidad, tanto de la propia corona como institución como de los propios partidos políticos mayoritarios y nacionalistas para consensuar las bases mínimas de una imperiosa reforma institucional.
A día de hoy la fractura social entre los representantes políticos y la ciudadanía es una evidencia. Según Metroscopia, el 80% de los ciudadanos piensa que sus representantes del Congreso y el Senado no les representan, y hasta un 85% cree que los diputados y los banqueros son deshonestos. Porcentajes de este tamaño hacen irrelevantes las posibles diferencias que puedan existir entre la implicación de unos partidos u otros en casos de corrupción y de gestión fraudulenta del poder.

Así las cosas ya es apreciable cómo sectores de la derecha, a la vista del posible alcance de la trama Gurtel y el caso Bárcenas, han comenzado a moverse para intentar salvar algún mueble de la quema de lo contenido en su casa. Lo paradójico es que han sido líderes que llevan tiempo enfrentados a la dirección actual como la colérica e impertinente Aguirre y también, cuanto menos, otros silencios que quieren remarcar su desvinculación y no complicidad en la estrategia oficial tomada por la dirección del PP, como la del emboscado Aznar. El tratamiento dado por los medios de comunicación afines de la dcha, desde el periódico "el mundo” hasta los acólitos televisivos muestran que dentro de esa caverna hay luchas fraticidas a quemarropa.

Qué ocurre en “la izquierda”. Todo el PSOE ha salido en trompa a descalificar y silenciar el debate sobre la cuestión dinástica y la conveniencia o no de la abdicación real y, en un ejercicio de autoritarismo, evitar además discutir o valorar el contexto necesario en el que pudiera producirse la misma y las aparejadas propuestas reformadoras del propio sistema que exigiría al menos un debate interno.

En cuanto al resto de la “izquierda” parece obvio que tampoco han entrado en discutir esa iniciativa, como tampoco en la de participar activamente al lado de la  movilización social en las múltiples convocatorias ciudadanas del pasado 23F. Esa movilización que les es tan necesaria pero de la que están totalmente ajenos, salvo alguna excepción sectorial como el apoyo en la calle por alguno de sus dirigentes a título personal a la educación y sanidad públicas. 

Es evidente que si no hay un cambio en la detentación del poder político no será posible ni viable atender las demandas mayoritarias de la población frente al poder político y económico. Esa aspiración legítima choca hoy con la fractura ya descrita entre representantes y representados, por lo que sólo un cambio radical en la estrategia de alguna de esas fuerzas políticas de “izquierda” podría modificar esta dicotomía.

Izquierda Unida ha perdido otra oportunidad en su reciente cónclave confederal. No ha abierto su opción política, su organización, a otros colectivos sociales, ni tampoco a la posible participación activa de personas singulares deseosas de participar en la vida política. ¿Cómo puede esperar credibilidad a sus “propuestas renovadoras” si es incapaz de adaptarse a la realidad social, abrir la organización e introducir la democracia directa abierta a toda la ciudadanía?. IU se nos presenta realmente como una organización cerrada, inmovilista, que espera aumentar su número de votos con una ortodoxia política trasnochada, pero no ampliar su base social:  que se sumen apoyos a su causa, pero no por una modificación sustancial en su práctica política, ya sea a través de la radicalizando de su discurso o acercándolo a las demandas reales de la población, en vez de unirse a las movilizaciones en la calle. No será suficiente la previsible debacle socialista y el previsible trasvase de votos para convertirse en opción de gobierno. IU no parece aprender de las propuestas griega (Syriza) o italiana (5 estrellas), que son las alternativas articuladas en esos países para contrarrestar el inmovilismo de sus respectivas oligarquías políticas de “izquierda”.

Hoy no hay cabida para la mediación, para la simple representación política al uso, eso no es suficiente. La pérdida de identidad ideológica dogmática tiene relación con la práctica y la adhesión conformista a un “régimen de libertades” denostado. De tal modo que no se está por la “reforma” coyuntural, pero tampoco se pasa a liderar una “ruptura” circunstancial.

Y en este escenario, una consideración sobre las “organizaciones sindicales de clase”, que efectivamente representan a una “clase” minoritaria, que vive de subvenciones públicas, que cumplen con su papel institucional de manera testimonial, convocando sendas huelgas generales, pero sin continuidad en la acción sindical, sin la lucha contínua que exigen las circunstancias sociales existentes. Enrocadas en sus aparatos gerontocráticos sólo parecen preocupadas por mantener sus estructuras de poder a través de su falsa interlocución en los foros económicos y sociales habilitados para desmovilizar las iniciativas ciudadanas y la conflictividad social. Ni siquiera experimentan la crítica interna a su propia y denostada gestión, a su necesario papel activo de resistencia práctica ayudando a los millones de trabajadores en paro en sus reivindicaciones colectivas y situaciones personales. Se encuentran señaladas también por la ciudadanía como parte del problema. No pueden personarse en procesos penales contra la corrupción y la defraudación en las Cajas de Ahorros porque pertenecían a sus Consejos de Administración. Ni siquiera en sus centros de formación (Fundación 1º de Mayo o la Escuela Juan Besteiro) mantienen un debate ideológico interno, crítico y renovador. No tienen, o no son visibles "los anticuerpos necesarios para limpiar estas organizaciones sindicales de bacterias, virus, hongos y todo tipo de lacras que las corroen" y traicionan su historia.

2/22/2013

¿REFORMISMO O RUPTURA? I

(La inviabilidad de la opción reformista)

Llegado un momento crítico, si no te anticipas a los acontecimientos éstos te desbordarán”.

La continuidad de la dictadura en un régimen de “libertades” fue posible no tanto por su propia descomposición o por el acoso de movimientos sociales de clase, o por aquellos llamados de “liberación”, protagonizados por organizaciones “revolucionarias armadas" situadas a la vanguardia del proletariado o del nacionalismo periférico, sino por la simple vinculación de su mantenimiento como tal a la figura del propio dictador. De hecho, hasta su defunción, no fue posible iniciar las maniobras fácticas que a través de “la transición” desembocaran en el actual estatus político. Hoy, con la perspectiva que da el tiempo, se comprueba lo que pocos intuyeron en aquél momento: que se estaba dando un paso en falso con aquella operación de maquillaje consensuada para una restauración monárquica, en connivencia con la oligarquía económica y financiera del país y la adhesión casi incondicional de una oposición política, que tras la represión interna propiciada por el mismo régimen y durante 30 años en el exilio, había templado sobradamente sus estrategias, ya no para conquistar el poder y transformar la realidad sino para compartir las dádivas que su ejercicio en esta nueva coyuntura representaba.

De una inicial posición rupturista de los principales partidos de izquierda articulada a través de su propuesta de “ruptura democrática”, que fue empleada durante los primeros años 70´ como aglutinante de dichas fuerzas ante la inevitable defunción del dictador, se pasó una vez fallecido éste a la “confluencia democrática”, integrándose en ella la mayoría de fuerzas políticas tanto de derecha como de izquierda, hacia una posición reformista capaz de  consensuar el nuevo régimen “de libertades” que “disfrutamos”.

Ya se expuso, en nuestra anterior entrega, la cronología de hitos que marcaron este periodo de nuestra historia reciente. Ahora queda describir someramente que opciones se pueden plantear en el momento en el que nos encontramos, de grave crisis económica, social y política. Empezaremos con la opción de reformismo interno.

Desde una posición reformista, la monarquía y los partidos políticos que la conforman tienen una opción fácil de vislumbrar pero imposible de realizar por la inercia que imponen su lacónico inmovilismo y los propios intereses en el ejercicio del poder. De hecho la primera insinuación al respecto, la necesaria abdicación del rey en favor de su hijo Felipe, realizada por el secretario del Partido Socialista de Cataluña ha sido rápidamente despreciada y contestada negativamente por los dos partidos mayoritarios. Es ésta sin duda la primera medida de calado a tomar, tanto por las circunstancias que rodean a la propia casa real como por el papel que ésta debe de nuevo ejercer como impulsora de una “transformación” política que perfeccione el régimen del que vive. Pero esta medida, imprescindible, No puede ser presentada aisladamente, como si con ella fuera suficiente para mantener el actual estatus político-social, sino que debe realizarse en el marco de otra operación más amplia de “confluencia democrática” constituyente como en los años 70, ál objeto de consensuar otra Constitución que de respuesta, no sólo a la realidad de hoy sino estableciendo las bases normativas para otro modelo político y económico de convivencia. A tal efecto tal medida debería producirse acompañada en el tiempo con la formación de un nuevo gobierno de Concentración, conformado por todos los partidos que hoy están en el parlamento, para gobernar hacia una única confluencia de intereses: sacar al país de la situación política, económica y social en la que vive y establecer las condiciones de este nuevo contrato social.

Otra posibilidad es que los dos partidos mayoritarios pudieran realizar esta tarea en ese gobierno de concentración, pero previa catarsis interna, en la que desaparecieran con antelación todas las figuras señaladas, imputadas o no, por casos de corrupción en todo el Estado, lo que daría credibilidad a la operación y quizá ayudara a superar de una vez, si se realizara con éxito, el litigio fratricida de las muchas Españas.

Próximos a ese momento crítico y a la vista de lo que acontece, por el inmovilismo de la propia monarquía, el enrocamiento de las posiciones políticas y el apestoso estado de corrupción que afecta a todos los sectores institucionales y sociales del país, esta aparente voluntad de “reforma” institucional se debería mostrar como tal y para su supervivencia al propio estatus político, pero en realidad para él constituye una "ruptura". Una "ruptura" por su incapacidad siquiera de intentar plantearsela, discutirla y en su caso acometerla.

7/26/2011

LA PRESUNCIÓN PERVERSA DE LA INOCENCIA

Es curioso, cuanto menos, observar como, en apariencia, los "detalles insignificantes" que colorean los delitos son a su vez aquellos que ejercen la potestad de desencadenar reacciones imprevistas que provocan desenlaces anticipados.

Es el motivo de los "trajes" en el caso de corrupción generalizada llamado Gurtel y que sacude, en esta ocasión, a la derecha española. No son las comisiones económicas, ni la financiación irregular del partido, lo que ha precipitado una crisis política todavía hoy de incalculable calado. Pero lo interesante de esta tramoya es cómo se intercambian la condición de culpable e inocente en un discurso perverso, vinculado al motivo último invocado para resolver, mediante una dimisión presidencial en la Comunidad valenciana, una crisis política en el ámbito estatal, queriendo servir de cortafuegos de toda la corrupción que hay en esta amplia trama.

Así, el PP perfila como estrategia de defensa la posición de "Declararse culpable pero continuar en el cargo político", esperando una multa como sanción y confiando en que la opinión pública, que ha refrendado hace dos meses en las urnas al señor Camps por mayoría absoluta, lo entienda e incluso lo aplauda. Es el camuflaje de la "honestidad" para encubrir la podredumbre política.

Pero, inesperadamente, la opción elegida y adoptada por el presidente Camps ha sido la contraria, la de "declararse inocente pero dimitir en su cargo político", esperando un juicio con juzgado popular que le exculpe de todos los cargos atribuidos, y quien sabe si, a partir de ahí, lo encubre a los altares. Estaríamos entonces ante una respuesta de orgullo altanero de un reprobado por "honesto".

Y todo ello se ha representado en un discurso que evoca la finalidad última de esta actuación, como un sacrificio por responsabilidad, que se produce como una deuda condonada hacia el candidato Rajoy a presidente de gobierno, a España y al partido popular. Todo un esperpento casposo para encumbrarse como víctima de un sacrificio.

Pero, detrás de este teatrillo de bodeville podemos entresacar lo siguiente:

1º El señor Camps ha contravenido órdenes y denostado la estrategia del Partido Popular en el ámbito Estatal, estrategia que intentaba evitar en lo posible que la causa de "los trajes" pudiera tener consecuencias de cara a las próximas elecciones generales. De ahí que se le pidiera desde Madrid declararse culpable ante la justicia, asumir la pena impuesta por cohecho (sanción económica) y evitar el juicio con juzgado popular, que en representación ciudadana pudiera declarar su culpabilidad, restaurando la ética y la igualdad ante la ley, lo que podría, por contagio mimético, modificar la consideración de inocente para muchas conciencias ciudadanas. Porque, de lo que se trataba era de evitar que se subjetivara un hecho objetivo, de que no se juzgue a la persona, sino se repruebe una conducta.

2º El señor Camps, declarándose inocente y hasta llegado el juicio, ha decidido concentrar en él todo el victimismo posible, confiando en que ese juzgado popular no le considerará culpable, en principio por simpatía mimética, pero, sobre todo, por su sacrificio político al renunciar a su cargo de Presidente de la Generalato. Pues, ya ha pagado con creces por su conducta, con esa renuncia a la presidencia, la posible pena a imponer. De este modo puede preservar su futuro político si es declarado inocente como él prevé.

3º Las apelaciones de responsabilidad del señor Camps señalan, no por qué o por quién se ha tomado esa decisión, a quién se sacrifica (Rajoy, España y el Partido Popular) sino, por el contrario, a quien y a qué irá dirigida su acción política cuando sea absuelto como persona en el juicio, a pesar de que su conducta sea reprobada.

Con todas estas decisiones y su previsible desenlace se puede apreciar el grado de perversión política y decrepitud moral que vive la sociedad española. Cómo para conseguir minimizar los efectos de la corrupción generalizada, por la que atraviesa el país en todos sus órdenes, se quiere habilitar la "inocencia política" asociada a la "culpabilidad judicial", cómo se pretende mantener la inocencia personal, el honor, a cambio de una defenestración política estratégica, y la simple reprobación de una conducta..

El mundo de las apariencias se supera a sí mismo y aquellos que se creen engañados, ninguneados por los políticos corruptos, los absolverán en juicio popular. Las conductas serán reprobables, pero al estar generalizadas, deben ser absueltas. No se juzga a quien las comete sino el hecho en sí. Y éste desaparece cuando uno se presenta como víctima y no verdugo. El señor Camps lo sabe y lo promueve y por ello actúa en consecuencia. Su decisión reivindicativa de una inocencia perversa lo hace para sí y por nadie.

6/16/2011

LA RUPTURA DEMOCRÁTICA

La práctica de los partidos políticos en la democracia española se ha caracterizado por el engaño.

La mayor parte de las propuestas de calado realizadas en los programas electorales de cualquuiera de los sucesivos partidos gobernantes han sido incumplidas. Recordemos lo de la "OTAN de entrada NO" que se convirtió en todo lo contrario "OTAN de entrada SÍ"; O las consabidas proclamas de creación de millones de puestos de trabajo, en los que no se contabilizaban los que a su vez se perdían, con lo que realizando una simple resta el saldo era evidentemente negativo, aunque ni siquiera se practicaba ese recuento básico para no enmascarar los datos; O aquello de la convergencia económica con la Unión Europea, por contra cada vez más distante, a pesar de los augurios de proximidad. O las mejoras en los sistemas educativos, con altos incrementos presupuestarios, que han dado como resultado el abandono y fracaso escolar más alto de la Unión Europa; o el incremento en los presupuestos sanitarios que han conseguido prolongar el tiempo de espera para intervenciones o siquiera para una consulta con los especialistas; o el no a la guerra de Irak, que se convirtió en un Sí a la intervención en Afganistán o ahora en Libia, con el enmascaramiento de la "ayuda humanitaria"; o tantas y tantas falacias y mentiras.

Ayer los políticos en su conjunto, junto a los medios de comunicación -los abrevaderos de la mansedumbre- salieron al paso de la intervención de los manifestantes frente al parlamento de Cataluña proclamando que se habían franqueado los límites por las agresiones recibidas sobre algún diputado (empujones, pintura sobre su ropa, obstaculizar su acceso, etc.) recabando mayor contundencia en la represión policial para que no se impida "el derecho" al ejercicio de su profesión. Ni una sola voz se preguntó por el porqué de estos "incívicos" comportamientos, por qué llega a ejercerse violencia sobre sus Señorías, cuáles son las causas de esta situación.

¿No será por la combinación de sus comportamientos junto a la situación económica y social que atraviesa el país?. ¿Creen acaso que ellos no ejercen violencia cuando no asumen ninguna responsabilidad por la situación que atraviesan tantas personas en este país hoy?.

Lo que están poniendo de manifiesto los hechos que vienen ocurriendo desde el 15 de Mayo es el ruptura entre la "clase política" y la sociedad española. Una ruptura hasta ahora pacífica, pero que empieza a mostrar también síntomas virulentos.

¿Creen que pueden evadiese fácilmente de su responsabilidad aquellos que la detentan?.

¿Qué reacción esperan de la ciudadanía?

El mandato democrático que les concede la soberanía popular sobre la base de un programa electoral No puede ser modificado en sus líneas fundamentales por coyunturas o circunstancias sobrevenidas, haciendo un uso abusivo -un abuso de poder- del mismo al aprobar medidas que afectan a la colectividad sin un previo consentimiento de esta. Electos para una legislatura No significa carta blanca para gobernar incumpliendo su programa o secuestrando la voluntad popular por una lucha política que asegure el poder el máximo tiempo posible.

Medidas como el apoyo financiero a la Banca, el aumento de la edad de jubilación, la reforma laboral, la reforma del sistema de pensiones, son de gran importancia y transcendencia social. Ninguna de ellas fue contemplada en el programa electoral del partido que gobierna siquiera como posibilidad. ¿Porqué han de aprobarse por procedimientos de urgencia -decretos-leyes- sin consenso social, parlamentario, ni aprobación social. Esta práctica es un fraude democrático y sus consecuencias a la vista están. ¿No son esas medidas por las consecuencias que acarrean violentas?. ¿No se ejerce a través de ellas un empobrecimiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población?. ¿No repercuten en el aumento de la precariedad social en el empleo, en las prestaciones sociales?. ¿No son en realidad medidas que tienden a mantener los privilegios de un sistema financiero que domina sobre el sistema político?.

¿Cómo se puede tildar de violentos unos comportamientos, que lo son, sin percatarse y reconocer que desde las instancias políticas se está amparando y encubriendo la corrupción política y económica, se está usurpando la soberanía popular con la adopción de medidas que nunca fueron propuestas para ganar unas elecciones?. ¿Creen que por su condición de electos obtienen impunidad ante la población?.

No. Están profundamente equivocados, alejados de la realidad. Y por ese camino sólo conseguirán animar cada vez más la extensión de esos comportamientos incívicos y violentos.

Pero, ¿quizá eso es lo que realmente quieren y buscan para seguir justificando su incompetencia y mediocridad?. Treinta y seis años después el dilema vuelve a plantearse en España: ruptura o continuismo. Lo paradójico es que parece que los que han optado por la ruptura son los que quieren continuar en la poltrona.

6/13/2011

NI SOMOS INDIGNADOS NI ESTO ES UN MOVIMIENTO

Los medios de comunicación de masas, los abrevaderos de la mansedumbre, tratan todo aquello que no comprenden de forma despectiva. Eso, al menos, es señal de que no se digiere lo que acontece.

En su afán de producir noticias tergiversan los acontecimientos, en lugar de comprender los fenómenos los encubren con interpretaciones tendenciosas. Sus periodistas son, con frecuencia, serviles inconscientes que dan cumplida cuenta de cada orden de los respectivos jefes de redacción. Allí también, en las redacciones, cunde el verticalismo, lo piramidal, lo totalitario. Allí todavía no han discutido sobre su papel en la organización de la información, su contribución al embrutecimiento de la población como creadores de ficción para bobos, su acción censora sobre lo sucedido. Allí no hay cultura democrática por mucho que vendan su imagen de informalidad circunstancial.

Con respecto a la denominación de "los indignados" para referirse a las personas que participan activamente en un proceso de toma de conciencia sobre los desmanes políticos y económicos, lo que se quiere decir y veladamente se insinúa cuando así se los califican es de "indignos", pues se sustituye la condición de la experiencia de "estar indignados ante algo" por el "son indignados ante nada". Es una forma sutil y subliminal de trasladar la propia indignación del que relata la noticia a la audiencia sobre las personas que están indignadas, transponiendo un calificativo por otro. Así pues lo que realmente dicen en sus crónicas o análisis es: "los indignos indignados ... etc."

Se intercambia pues al que se indigna por la indignación, atribuyendo la forma de estar como la única posibilidad de Ser, suplantando así el íntimo "ser de cada uno" por "un estar común", con lo que se anula lo singular por un atributo afecto a lo plural.

Nunca podré Ser un indignado, si podré, en todo caso, Estar indignado, pues ese Ser -sujeto- sólo puede indignarse en su mismidad, pero sólo puede estar indignado en su exterioridad, en su otredad.

No traten pues de secuestrar al Ser de cada uno, de cada sujeto de la acción, con las atribuciones de su disposición, como un objeto para su manipulación.. ¡Basta de infamias¡

En cuanto a esa denominación de "movimiento", lo que se intenta con tal expresión es vaciar la acción de su fin, despersonalizar la revuelta, desposeer a cada inquietud. Es otra rémora de todos aquellos que quieren asociar, no sé si congénitamente, la revuelta diferenciada, espontánea y vital, con la mortecina y criminal indiferencia de aquél otro "movimiento nacional" golpista que llevó a la podredumbre moral a toda una sociedad, y de la cual derivó esta politocracia corrupta.

No es "movimiento", marco espacio-temporal, continente de una acción contínua impersonal e impropia, sino MOVILIZACIÓN, la respuesta activa ejercida por sujetos sobre lo propio en una secuencia cronología quebrada, lo que caracteriza la acción global que acontece de las personas.

No intenten pues confundir, tergiversar, distorsionar... Esta  movilización no necesita de reportes, ni de cronistas, ni de tertulianos. No es aprehensible porque no es comprendible, se escapa a su control y representación, porque no busca ser noticia para encontrar su sentido, ni publicitarse para hacerse oír, es y está al margen de la autofágica servidumbre de Uds los "complacientes", esos cómplices de la explotación del hombre por el hombre.

5/27/2011

CONSECUENCIAS Y CAUSAS

Una vez pasada la parodia de unas elecciones que han sido de todo menos municipales, los analistas-tertulianos de los abrevaderos de la mansedumbre escrutan y valoran unos resultados que lo único que constatan es el miedo, con el que gran parte, pero no toda, la ciudadanía asume el presente y encara su futuro.

El giro a la derecha en el voto de todos los países europeos sin excepción, en todas y cada una de las parodias electorales que se representan, muestran curiosamente que sólo ofrecen garantía de seguridad los ayudantes de los pirómanos que han provocado esta situación. Esto enseña, además, que no hay una alternativa en la gestión política de la llamada crisis, no hay una política explícita de izquierda que encare desde el poder político al poder económico global, siquiera en el ámbito nacional. Los países mediterráneos, salvo Italia, junto con Irlanda, son los principales protagonistas del desmoronamiento de un sistema económico eminentemente especulativo.

Volviendo al ruedo, no nos sorprende que la izquierda orgánica en el poder cumpla con creces las expectativas que generó para compartir el pesebre, y como, una vez que recibe en forma de castigo, de derrota electoral, su privilegiada posición de poder, en vez de reconocer su error "en la gestión de la crisis" simplemente se parapete en echar la culpa a la magnitud de la misma.

La falta de crítica interna, la imposición del aparato para entronizar a un nuevo candidato para unas  próximas elecciones, vendiendo lo que no es más que inmovilismo como proceso democrático en unas primarias virtuales, junto al rechazo a profundizar y revisar los planteamientos que sustentan toda la línea política neoconservadora con la que se gobierna, evidencian el agotamiento de este proyecto político, y que se constata en que ha perdido el poder en todos sus feudos- las comunidades autónomas- en las que gobernaba; y que en Andalucía, uno de sus mayores graneros, se ha evidenciado que lo perderá cuando se celebren allí sus comicios. Igualmente, ha perdido el poder en todo el ámbito Local - ayuntamientos- de casi todas las grandes ciudades del país. Esto, unido a la previsión de fracaso en las próximas elecciones generales, dibuja un panorama cuanto menos desalentador para su militancia y sus fieles votantes. No sería extraño que aparecieran escisiones, o que se crearan dos o más corrientes beligerantes por el control del partido cuyas consecuencias se pueden ya intuir.

Igualmente, no puede sorprendernos que la coalición de Izquierda Unida no haya recuperado en número de votos todo el descontento producido en la izquierda no militante y, también, de entre la cada vez más importante fuerza de los ciudadanos conscientes e indignados con el pastoreo político, que protagonizan en estos días los movimientos y acciones por casi todos conocidos. Y no lo hace porque, en esta organización, se mantienen los modos stalinistas, la prepotencia del PC sobre todos los bienintencionados que aspiran a una pluralidad en el seno de la coalición, la gerontocracia en sus candidatos y representantes, la connivencia con Comisiones Obreras -su brazo sindical- para desactivar, en la práctica, las exigencias de muchas personas: parados (32% la media en el conjunto del Estado), los trabajadores en precario, el 43% de jóvenes en paro, y como no también por las corruptelas de algunos de sus candidatos (Sevilla).

Por otro lado, el pequeño aumento y la dispersión del voto entre partidos minoritarios (Upd, verdes, regionalistas, o nacionalistas, etc. -salvo el caso Bildu-) sólo responde a la petición de llamada de ese movimiento de indignados que cuestionan pacíficamente la organización democrática que padecemos, que, junto con la abstención activa, el voto en blanco y el voto nulo, puede llegar a conformar, si ese movimiento se organiza y cohesiona, una fuerza política -no formalizada como partido-, que cuestione las arbitrariedades, los incumplimientos y el despotismo de los partidos políticos mayoritarios.

No se desprende de estas elecciones que el triunfo de la derecha (PP) sea por méritos propios, ni siquiera por su forma de ejercer la oposición, ni por su oferta alternativa -que no existe-, sino que, como casi siempre, la victoria se fundamenta en el hundimiento previo del oponente.

Todo ello, en conjunto, representa no lo que piensan algunos de los intelectuales más díscolos con el sistema, un panorama tenebroso para los próximos años, sino por el contrario, la posibilidad de "cambios reales", de control efectivo desde la ciudadanía del despotismo político, de la progresiva disolución de un bipartidismo obsoleto, del ejercicio político desde otras instancias fuera de las institucionales. Porque, lo que hoy aparece como consecuencia de una gestión indecente de una crisis, mañana se verá reforzado por la impericia e inviabilidad para que la derecha cambie un ápice el rumbo dadas  las exigencias de los mercados, adoptando, por el contrario, más medidas injustificables e impopulares, siendo todo ello la causa que nos una para modificar radicalmente las reglas de juego.

11/05/2007

SUPER SARKO

Nunca hasta ahora se había llegado a una ausencia tan absoluta de poder vinculada con el cargo que se representa. Cada vez más el socorro, el auxilio, la compañía a los afligidos, la presencia ante los damnificados por las catástrofes naturales, el rescate de ciudadanos envueltos en la refriega de los intercambios de prisioneros, la recogida de aves migratorias que se han desorientado por los cambios en la morfología rural o la climatología local, etc., ocupan el tiempo de nuestros gobernantes. Ya no basta con la solidaridad con los trabajadores de oficios duros, visitando minas, o paseando por los quirófanos para mostrar por un momento que el gobernante es representante de lo representado, recogiendo en sus brazos el primer parto de cada año.

No, con Sarkozsy, hay un nuevo estilo de ejercer la presidencia de una república. Para qué los funcionarios, si él puede personalmente dedicarse a realizar todas las tareas que antes se delegaban. ¿Es una consecuencia de su divorcio, o quizá un cambio de rol hacia conductas maternales dada la masculinidad que ha tomado la conducta de la mujer tras su liberación?.

No llegamos a intuirlo con Reich o Fromm, pero la liberación sexual es ante todo transgredir lo orgánico y lo genital, ser otro, como dijera Rimbaud. De ahí que para la mujer occidental que puede su reto sea asumir los roles masculinos con más eficacia que el propio sexo que los ostentó durante siglos. De servir pasan a ser servidas. Mientras, el hombre, asume con complacencia la parte asistencial que otrora ejercieran ellas. Y esto nuestro Super Sarko lo ha asumido a la perfección.

Pronto asistiremos a la demanda de paternidad ante la falta de maternidades voluntarias. La adopción será cosa de hombres solitarios. Si no de qué este tráfico de niños desde el Chad a través de una ONG ejemplar. ¿Para atender la maternidad de unas parejas de gays o lesbianas?. NO. Para atender a la soledad de un hombre que se ha liberado y se siente madre. La mujer que se siente padre ya se busca otros asuntillos para saciar su cuajo, y no me refiero al chateo de las 8 de la tarde después de la jornada laboral.

Pero ahí está Sarko, para rescatar y recoger a las damas azafatas secuestradas por el Sultán del Chad y devolverlas a su reino, entregándolas como un regalo de fin de semana a nuestro Presidente, que fue a recogerlas en un acto de identificación y reconocimiento de esta labor. ¡Quién pudiera tener un fin de semana así, tan solidario!. Otros aún continúan obcecados en la caza de algún oso o de un gamo moribundos antes de pasear por alguna colonia.

Quizá en el próximo robo con retención de rehenes veremos a Sarko mediando para que los liberen, o en un parto imprevisto recoger a la criatura y atar el cordón umbilical con sus propias manos, o quizá en la búsqueda y rescate de montañeros perdidos desde una cordada inverosímil, o de náufragos de un cayuco que pretende arribar a Córcega. Sarko está creando un nuevo estilo que se contrapone al de Putin, que no pasa de chulo putas y macarra, adicto a la testosterona más rancia y dispuesto a masacrar para ostentar su poder y su infamia. Esa es, admitámoslo, una diferencia sustanciosa.

Sarko es el antihéroe de nuestra visión de un futuro más humano, de un presidente dispuesto a limpiar las letrinas, no a morir en ellas como Mussolini o Heliogábalo. Sarko pasará una jornada completa haciendo tareas domésticas en casa de los Foundland y será recibido como mayordomo de honor por los Rodchild, seguramente le veamos pasear perros por Manhatan en una tarde de sábado lluvioso, y calado hasta los huesos nos enseñe que no se le han olvidado los retiraescrementos de rigor. Pero también participará en una timba para intentar conciliar las enemistades de las tribus riffeñas en la Kabila argelina, o en Samoa retirando escombros nucleares de un vertido incontrolado regentado por ecologistas.

Super Sarko ya se perfila como protagonista de una serie dominical de aventuras de telerealidad en la que todos siguen siendo lerdos, pero buenos y bondadosos.

El único problema para Sarko en todo este nuevo proceso será el Vaticano, que no verá con buenos ojos que la caridad, la clemencia y la bondad se vean usurpadas de sus garras por este aprendiz de brujo de los desamparados. Porque Sarko parece otro tipo de pelele, más humanitario y comprensivo con las causas perdidas, quizá porque él se reconoce perdido por la misma causa que un gran número de seres humanos: el reconocimiento del absurdo de su existencia. Y así, ejerce una especie de militancia activa contra ese "para nada" del nihilismo humanitario que sin embargo personifica.

Si con Bush asistimos a un remake con lo de la guerra de Irak, este extraño personaje nos va a deleitar al menos con excelentes y originales planosecuencia.

2/07/2007

PERPLEJO

El otro día asistí a la presentación de la movilización contra la reunión de la OTAN que se celebra esta semana en Sevilla.

Sorprendentemente el salón de actos de la facultad de económicas tenía una buena entrada, más de la mitad de su aforo, pero curiosamente ni un estudiante de dicha materia. El público asistente te lo puedes imaginar, unos cuantos jóvenes y la mayoría personal entradito en años, algunos representantes de partidos políticos de la izquierda, y un puñado de nostálgicos que todavía acuden a estos actos para aplacar su conciencia militante cargada de aburrimiento.

A pesar de todo, tanta asistencia para esta ciudad es un hito. Sevilla es la cuna del inmovilismo, el oráculo de un casposo tradicionalismo exacerbado. Su ciclo vital va de la Feria a la Semana Santa y fuera de él todo es extraño, incómodo, adorno imponderable, efímero y pasajero.

El acto en sí, como todo acto litúrgico, fue infumable. Una copia calcada de los actos antifranquistas de los 70. Los oradores soflamando análisis ya conocidos por el respetable, invectivas nada originales y proclamas de una puerilidad fantasmagórica.

Mi perplejidad era profunda ante la repetición de esta imagen insoslayable: los mismos tics dialécticos, idénticas claves oratorias, los tópicos que se relamen despreciando al oyente, el engolamiento. Y para colmo las intervenciones del respetable no tuvieron desperdicio: el de IU reclamaba parte del patrimonio en esta lucha, el obrero que había publicado una opinión en un periódico no acertaba a leerla y pidió ayuda a los compañeros de fila, un militante de base de unas siglas irreperibles vendía papeletas para un autobús con destino a Rota (que este año quizá se llene y pueda conseguirse una "romería" con algo más de chicha) etc.

Reflexionando sobre las causas de mi perplejidad, encallada ya en la decepción, atisbo a concluir que este tipo de actos deben proscribirse de no tener la capacidad para cambiar su formato. Hay otros canales y escenarios en los que NO representar esta parodia (Internet, radio, TV, prensa, fiestas …), pero eso SÍ, cuidando las formas, haciéndolas más lúdicas y menos “entrañables”, más abiertas y menos corporativas, más didácticas y menos panfletarias, más participativas y menos dirigistas, más creativas y menos monolíticas. Hecho en falta “animadores de lo sociopolítico” o algo parecido…

Si por el contrario se quiere mantener este formato, como si fuera ya una tradición más, y por ello irrenunciable como toda santa tradición, pues que se disponga cierta dosis de actualización. Por ejemplo y para este caso, que se invite a mandos del ejercito a polemizar sobre la OTAN, o sobre la defensa nacional, o sobre los peligros de las armas en manos de inocentes… Que haya un debate y que puedan crecer los conocimientos sobre una base argumental con más sustancia, planteamientos antagónicos y discusión desde distintas perspectivas, variedad, sin tanta pasión sin objeto. De ese modo, además de ser más divertido y verosímil, incluso alguno de los militares podría salir convencido y desertar, con lo que el propio acto en sí mismo podría entonces considerarse un éxito.

Todo lo demás, incluso con la participación de Carlos Taibo, es como para dejarte PERPLEJO, si es que todavía no has perdido esa capacidad ante lo que uno se puede inesperadamente encontrar.

De lo contrario, seguirán amortajando su cadáver con una antelación francamente innecesaria...

2/05/2007

UN POCO DE MEMORIA

Entre otras características, el españolito es un tipo con altas dosis de amnesia. Una amnesia selectiva, que echa mano del olvido en función de las necesidades del rencor, ese nutriente visceral, pan nuestro de cada día.

Es sorprendente como los discursos vacíos, como las falsedades reiteradas por los voceros, crean opinión, ocultando lo que se hizo y especulando sobre lo que no "se hace". Intoxicando, en una palabra, con este nuevo terrorismo de la palabra secuestrada, del discurso mediático y partidario, del chascarrillo fácil, del desprecio no sólo de las personas sino de lo que representan, con un aire chulesco de autosuficiencia, de los que "saben hacer bien las cosas", porque es exclusivo de su patrimonio el hacerlas, porque es de toda la vida…como las han hecho.

Este modus operandi fue compartido por gran parte de los líderes de la izquierda durante la transición. Aquellas posturas chulescas de González y de Guerra, sus desplantes con el adversario político, su "Plan B" contra el terrorismo, que no era otro que los GAL. Esa chulería que aún coletea en la actualidad cuando echan en cara al gobierno de su partido no disponer de un "plan alternativo", mientras que su irresponsabilidad y negligencia quedaron al descubierto poniendo en cargos relevantes a chorizos de amplias alforjas, como Roldán al frente del cuerpo benemérito por excelencia… Toda esta patulea de ejemplares no debe caer en el olvido en relación con estas no tan insignificantes cuestiones que ejemplifican esta tipología comportamental.

Es curioso como parte de la propia izquierda, y me refiero a las personas singulares, han asumido los planteamientos de los voceros de la derecha cavernícola en lo referente a las maniobras que "ha llevado a cabo", o incluso "aún lleva", el gobierno actual en la negociación para conseguir una paz con la Banda, culpandolo de ceder y conceder todo tipo de prebendas políticas, y cuyo resultado ha sido un petardazo infame con dos nuevos asesinatos. Quizá era demasiado, tanto como lo que se decía, lo que se "estaba concediendo", y por eso debe ser que la banda ha vuelto a las andadas.

Pero se trata de hacer memoria y referir lo que se hizo en la tregua anterior, contrastar y luego tener una opinión un poco más fundada, pensada y meditada, antes de dejarse intoxicar plácidamente, y continuar con otro de los tics de el españolito servil: la crítica feroz a todo lo que intente el Otro, la quema del monte para ahuyentar las alimañas, aunque toda nuestra riqueza, colmenas de abejas y sus panales de miel, estuvieran en él.

LA TREGUA DE AZNAR

1998
  • 26 de septiembre.- Aznar promete ser generoso si se afianza la tregua de ETA.
  • 2 de octubre.- Aznar abrirá el proceso de paz si ETA demuestra que la tregua es definitiva.
  • 13 de octubre.- El Gobierno decide un primer traslado de presos de ETA al País Vasco.
  • 22 de octubre.- Mayor Oreja invita a volver a los deportados de ETA sin deudas con la justicia.
  • 31 de octubre.- El Estado indemnizará a las víctimas de ETA para facilitar la negociación.
  • 3 de noviembre.- Aznar anuncia el inicio de contactos directos con el entorno de ETA.
  • 18 de diciembre.- Aznar anuncia el traslado de 21 etarras a cárceles más próximas al País Vasco.
  • 20 de diciembre.- El Gobierno concede el tercer grado a Mikel Sarasketa, el preso más antiguo de ETA.
  • 28 de diciembre.- Finaliza el traslado a la Península de los 21 presos etarras ordenado por Interior.

1999

  • 7 de abril.- La Audiencia Nacional deja en libertad al histórico de ETA Esteban Nieto
  • 9 de abril.- El Estado indemnizará con 21 millones cada muerte por terrorismo.
  • 7 de mayo.- El Gobierno anuncia que podrán volver a España 304 personas vinculadas a ETA.
  • 30 de mayo.- Más de cien presos de ETA han salido de la cárcel desde que empezó la tregua.
  • 7 de junio.- Aznar reconoce que el Gobierno ya se ha reunido con los jefes de ETA.
  • 12 de junio Las víctimas del terrorismo aceptan contactos del Gobierno y ETA.
  • 16 de junio.- El Gobierno condiciona la flexibilización de la Política Penitenciaria a otro contacto con ETA.
  • 31 de julio.- El Gobierno dice que un segundo encuentro con ETA sólo depende de la voluntad de la banda.
  • 25 de agosto.- Aznar culpa a ETA de que el proceso de paz esté estancado.
  • 26 de agosto.- ETA anuncia que suspende, por ahora, los contactos directos con el Gobierno, alegando que hay falta de discreción.
  • 27 de agosto.- El Gobierno aclara que está "absolutamente dispuesto" a reanudar los contactos con ETA.
  • 7 de septiembre.- El Gobierno acerca al País Vasco a 105 presos de ETA tras un año de tregua.
  • 10 de septiembre.- Aznar, dispuesto a un contacto "inmediato" del Gobierno con ETA.
  • 12 de octubre.- Interior congela la reducción de escolta ante la marcha del proceso de paz.
  • 14 de octubre.- El Gobierno afirma que 30 colaboradores de ETA huidos ya han tramitado su vuelta a España.
  • 30 de octubre.- El Gobierno muestra su intención de celebrar un encuentro lo antes posible.
  • 4 de noviembre.- El Gobierno ofrece a ETA "reorganizar" la política sobre los presos.
  • 28 de noviembre.- ETA pone fin a 14 meses de tregua. Interior ordena intensificar la vigilancia y las medidas de seguridad tras el anuncio etarra.